lunes, 28 de marzo de 2011

Real Capilla de la Virgen de los Dolores

“En quanto al Patronato, me mantengo en el mismo dictamen de no darlo a mi familia por la rasón dha y que se contenten los parientes todos con tener allí su entierro, valiéndome del pretexto de que a S M yo le di el Patronato de todas mis pías fundaciones y, siendo esta Capilla que yo disponía en mis escrituras se erigiese en una de ella, es consiguiente el que S M deba ser el Patrón… “

Con estás palabras se dirigía el Cardenal Belluga al Arzobispo de Granada explicándole sus intenciones sobre la Capilla que había fundado en su ciudad natal y por las cuales se denominaría desde su erección con el título de Real.

En el mencionado trabajo del Profesor López-Guadalupe Muñoz, y en referencia al único documento gráfico conservado de la capilla, una plumilla de  Garrido del Castillo publicada en La Costa del Sol (Motril, 1930), expone su tesis sobre que la decoración de una de sus pechinas reproduce lo que “parece ser un águila monocéfala (..) como recuerdo de los Reyes Católicos, en cuyo reinado se erigió la iglesia mayor motrileña”, y sin duda una referencia a la consideración regia del recinto.

viernes, 25 de marzo de 2011

Las reliquias de la capilla motrileña del Cardenal Belluga

Belluga decoró y alhajó magníficamente su capilla motrileña siguiendo un completo programa iconográfico que ha sido detalladamente estudiado por el profesor López-Guadalupe Muñoz en su ya citado trabajo sobre la misma.

El retablo, con su cuadro dedicado a la titular de la capilla, se configuraba como elemento principal del espacio, que se completaba con varios cuadros y un amplio repertorio de reliquias enviadas por Belluga desde Roma, no en vano el Cardenal perteneció a la Congregación de Sagradas Reliquias.

La ubicación exacta de cada una de ellas fue señalada por Belluga, así como los días en que habrían de venerarse públicamente. La relación de las mismas y la descripción de los relicarios que las contenían es la que  sigue:

Un relicario en forma de ostensorio de cristal de roca guarnecido de plata que contenía una de las espinas de la corona de Nuestro Señor Jesucristo, un Lignum Crucis, una porción del velo de la Santísima Virgen con uno de sus cabellos.

Una urna, que se ubicaba bajo la mesa del altar, con el cuerpo incorrupto de San Inocencio Mártir, con traje militar “forma en que se visten en la Corte Romana semejantes cuerpos”.

Cuatro relicarios con ciento treinta reliquias cada uno de ellos, “con sus adornos de talla dorados, sus puertas y cuatro llaves”, entre ellas se contaban la de la columna donde fue azotado Nuestro Señor Jesucristo y otra de San Pedro.

Cuatro “ur-nas adornadas con flores, y sus adornos de talla dorados” con los cuerpos de los Santos Mártires Santa Zoe, San Faustino, San Teófilo y Santa Celestina.

Desgraciadamente ninguna de ellas ha llegado a nuestros días, por lo que las imágenes que ofrecemos corresponden a relicarios de la época con características similares a las descritas por Belluga.

viernes, 18 de marzo de 2011

El ajuar litúrgico de la capilla de la Virgen de los Dolores

El carácter previsor, metódico y extremadamente ordenado del Cardenal Belluga queda de manifiesto en el completo ajuar litúrgico que previó e hizo llegar a Motril para el servicio de la capilla de la Virgen de los Dolores. Objetos de plata, metal plateado, otón, madera, etc., junto a un completo menaje de vestiduras litúrgicas, componían este ajuar.

Detalles tales como el envío de dos albas con “mangas anchas para si algunos religiosos dijeren Misa en dha Capilla “ o las explícitas instrucciones sobre la colocación y uso de algunos de los objetos litúrgicos - “pertenecen a dha Capilla quatro lámparas de plata, las que en todos los días de fiesta han de estar puestas en ella ardiendo pendientes de los quatro hierros con sus florones dorados, que perpetuamente han de estar fijos sobre la cornisa de la Capilla, y las lámparas en el medio que ay entre los cuerpos santos y los relicarios…”- corroboran la anterior afirmación y dejan constancia de la esmerada planificación hecha por Belluga en todo lo referente a su fundación motrileña.

El inventario completo de este ajuar, cuyo texto original puede consultarse en el ya citado trabajo del profesor López-Guadalupe, se componía de:

- Cuatro lámparas de plata para iluminación de las reliquias en los días solemnes y otras cuatro para uso diario.
- Seis blandones grandes de metal plateado.
- Seis candelabros de plata grandes con su cruz para uso en las solemnidades.
- Seis candelabros de metal plateado con cruz, para los días de fiesta.
- Seis candelabros de azófar para uso diario.
- Un cáliz de plata dorado y adornado de piedras finas, con su patena para las celebraciones solemnes.
- Un cáliz de plata con su patena para su uso diario.
- Un juego de vinajeras y platillo de plata dorada, para las solemnidades.
- Un juego de vinajeras de cristal con su platillo de metal.
- Una campanilla de plata para los días solemnes y otra de metal para diario.
- Dos portapaces de plata.
- Dos “Tablas del Evangelio último y Gloria” de plata y otras dos para uso ordinario.
- Dos ciriales de plata con sus cirialeras de madera y adornos de bronce dorado.
- Una naveta, incensario y cucharilla de plata para los días solemnes.
- Ocho vasos para ramos de flores.
- Dieciséis cornucopias para la iluminación de las reliquias de los Santos.
- Tres misales y “cuaderno para misa de difuntos”.
- Dos frontales de “lama de plata bordada en oro y lama de plata”.
- Un terno de lama de oro (dalmática, casulla, “collares” y capa pluvial) con paño de cáliz, púlpito y hombros a juego.
- Una “atrilera grande para la Epístola y Evangelio, para las misas solemnes, labrada de talla y dorada, con su cubierta de damasco con sus frangas de oro y floques de oro en la forma que se Lisa en Roma”.
- Cuatro casullas con sus estolas, manípulos y paños de cáliz de brocado de oro de color encarnado, blanco, morado y verde.
- Cinco casullas con sus estolas, manípulos y paños de cáliz para diario de color encarnado, blanco, negro, morado y verde.
- Tres albas finas con amitos y cíngulo para las solemnidades.
- Dos albas finas con amitos y cíngulo para las días feriados.
- Dos albas “menos finas” con amitos y cíngulo para las días feriados.
- Dos albas con manga ancha para uso de religiosos.
- Otros objetos como, alfombras, tapetes, pilas para agua bendita, aguamaniles, paños de manos, purificadores, corporales, toallas y manteles para el altar, completaban en ajuar.

viernes, 11 de marzo de 2011

La sacristía de la capilla de la Virgen de los Dolores

Situada a su izquierda, quiso el Cardenal Belluga que la capilla motrileña de la Virgen de los Dolores tuviera su propia sacristía independiente de la parroquial. Debió tener planta rectangular de igual profundidad que la propia capilla y sobre ella se situaban dependencias para la vivienda de capellanes y sacristán. Se comunicaba directamente con la capilla y aunque la primera idea del Cardenal fue que estuviese comunicada con la sacristía del templo, de la correspondencia mantenida por Belluga con el Arzobispo de Granada se puede desprender que esta puerta fue clausurada o no llegó a existir.

Al igual que en la propia capilla, Belluga se cuido de enviar todo lo necesario para esta estancia, a la que sin duda atribuía una significación muy especial para los sacerdotes, pues en su inventario refiere en varias ocasiones el uso que debía darse por estos a los distintos objetos de la misma, como por ejemplo a un pequeño cuadro “de Nra Señora de los Dolores para dar gracias con un reclinatorio, que ha de estar siempre colocado en el sitio destinado para dhas gracias con su tapete”, o “dos pequeños espejos a los lados para vestirse el sacerdote”.

El mobiliario de la sacristía lo componían una cajonera para guardar todo el ajuar de tela, un archivo mediano para conservar las auténticas de las reliquias de la capilla, inventario y otros papeles, un escaño y “una Mesa para la credencia, que ha de estar siempre en la Sacristía con su paño de damasco cubierta mientras no sirva en la Capilla”.

La decoración, perfectamente indicada por Belluga, se componía de un crucifijo que habría de colocarse sobre la cajonera y a cuyos lados se situarían los ya citados espejos. A ambos lados del crucifijo debían ubicarse dos cuadros grandes “uno de Nro Sr caido en tierra con su Cruz; otro el Desposorio de Nra Señora”, y en los otros testeros, tres cuadros grandes de “S. Juan de la Cruz; otro de San Francisco Solano, y otro de Sta Margarita de Cortona”.

Dos pinturas más completaban la decoración de la sacristía, el ya citado cuadro de la Dolorosa y una pequeña pintura griega de la Virgen con el niño “que se ha de colocar sobre la puerta de la entrada de la sacristía”.

El inventario completo de la Sacristía puede consultarse en el apéndice documental del ya citado trabajo del Profesor Guadalupe-Muñoz.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Real Colegio de San Luis Gonzaga de Motril

Si bien es cierto que la iniciativa del establecimiento de un colegio de los Jesuitas en la ciudad de Motril partió del Cabildo Municipal en 1728, no es menos cierto que una vez tomada la decisión su primera acción fue dirigirse a Belluga para que con su ayuda y patrocinio el colegio fuera una realidad; no en vano ya en 1720 al crear dos cátedras de Filosofía y Teología en Motril, el Cardenal había previsto la posibilidad de la fundación jesuítica.

Antiguo edificio del Colegio Jesuitas en Motril
 Pero no será hasta 1740 cuando el colegio sea una realidad educativa en Motril, y por supuesto gracias a la decidida acción de Belluga, que en 1739 donará 30.000 ducados entre fincas, bienes raíces y dinero en efectivo para el establecimiento del centro educativo, que contaría con 30 plazas para colegiales y las cátedras de filosofía, teología, leyes y cánones.
Plano de la planta baja del colegio

Belluga encargó la fundación del que sería Real Colegio de San Luis Gonzaga de Motril al padre Bernardo de Vargas, Catedrático de Teología escolástica de Pavía en la Universidad Gregoriana del Colegio Romano de la Compañía de Jesús, Calificador de la Suprema y General Inquisición de España y examinador sinodal del Arzobispado de Sevilla, quien tomo posesión del mismo el 12 de noviembre de 1740.

El edificio del colegio motrileño ocupaba el espacio del hoy Colegio y Convento de Nuestra Señora del Rosario de la Orden Dominica. Tenía Capilla propia (la actual del colegio) y en sus dos plantas se distribuían las aulas la residencia de los Padres Jesuitas y todas las dependencias propias de la casa.

jueves, 10 de febrero de 2011

Benefactor de la educación en Motril

Las dificultades que hubo de padecer en sus primeros años de estudio, tanto en Motril como en Granada, y su preocupación por promover a los “sujetos que puedan ser útiles a la Iglesia de Dios, al Reino, a su republica y Familias”, movió toda la acción de Belluga en lo relativo a la educación en Motril.

Su contribución a la formación de sus paisanos se refleja ya en la escritura de fundación de sus Pías Fundaciones en 1720, creando una cátedra de Filosofía y dos de Teología bajo la supervisión del Colegio de Beneficiados de la Parroquia de La Encarnación de Motril.

Tras la fundación del Colegio de Jesuitas, estas cátedras quedaron agregadas al plan de estudios del mismo, no obstante Belluga dotaría dos nuevos beneficios para realizar estudios superiores “uno con beca de Theología y otro con beca de Jurista” en el Colegio Mayor de San Bartolomé y Santiago de Granada, previo examen de sus conocimientos, a sendos estudiantes del colegio motrileño.

Si bien es cierto que el Prelado anteponía a sus familiares para la obtención de estas ayudas, no lo es menos que en “caso de que ninguno tenga la debida habilidad, se admitan al examen los naturales todos que concurran, aunque no sean consanguíneos”.

sábado, 5 de febrero de 2011

La educación musical

“Declara asimismo Su Eminencia que para que en la misma Ciudad de Motril se puedan ir amaestrando en la Música algunos niños, y jóvenes de aquellos, que se reconociese tener mejor metal de voz y mejor oído….”.

Órgano de la antigua colegiata,
1763. Desaprecido en 1936.
Así comienza el punto 41 de la escritura de las Pías Fundaciones realizada por el Cardenal Belluga en 1739, y en la que establece la ordenanza por la que se debe regir el Cabildo Colegial de Motril para la enseñanza,  "no sólo a los Acólitos Mayores y menores .... más también a todos aquellos que quisieran aprenderlo", de “canto llano” y  “canto de órgano” al servicio de la liturgia en la ya entonces Colegiata Insigne.

Belluga especificará quienes deben ser  los maestros de canto y la  cuantía de las retribuciones que deben recibir con cargo a sus fundaciones, así como el mecanismo por el que los más diestros en su aprendizaje pasaran a “enseñar, y amaestrar a otros, porque esta enseñanza de unos a otros quiere Su eminencia dure perpetuamente”.

Con esta disposición el purpurado motrileño vuelva a dejar constancia de su preocupación por la formación de sus paisanos, especialmente de aquellos que pudieran seguir la carrera eclesiástica, pero también de los  que pudieran entrar al servicio de la Colegial, ofreciéndoles la formación necesaria para ello.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Miga para la enseñanza y educación de niñas pobres

Una muestra más de la filantropía del purpurado motrileño para con su “patria”, es la Pía Fundación de una “Miga para la educación y enseñanza de Niñas pobres” de su ciudad natal.

Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, el término femenino “miga” hace referencia en Andalucía, a una escuela de niñas, que es efectivamente lo que creó Belluga en Motril para la instrucción de las niñas con menos recursos de la ciudad, en una nueva demostración de su preocupación por la educación de sus paisanos.

No son muchos los datos conocidos de esta fundación, aunque su existencia está demostrada documentalmente al menos hasta los primeros años del siglo XIX, cuando se produjo su traslado desde su ubicación en una casa donada por Belluga en la calle San Rafael a un nuevo edificio en la calle de la Carrera.

viernes, 21 de enero de 2011

Belluga y la Virgen de la Cabeza

Si, como ya ha quedado demostrado, Belluga nunca olvidó su patria de origen favoreciéndola en todo lo que estuvo en su mano, algunos detalles de su ejecutoria muestran hasta que grado mantuvo su recuerdo por la ciudad que le vio nacer. Un claro ejemplo de ello se ve en el cuidadoso detalle que tuvo para ennoblecer el culto a Nuestra Señora de la Cabeza, Excelsa Patrona de Motril.

En el ya citado inventario de la Capilla de la Virgen de los Dolores, al consignar “seis blandones grandes de metal plateados los quales han de servir delante del Altar para las fiestas solemnes, Belluga deja explícito que los mismos deben usarse asimismo “para Nra Señora de la Cabeza en el día en que se celebra su fiesta.”.

martes, 18 de enero de 2011

El oratorio de San Felipe Neri en Motril

La relación de Belluga con su ciudad natal no ha sido, por el momento, objeto de ningún profundo estudio que pudiera arrojar luz sobre las que debieron ser sus numerosas actuaciones en favor de ella, aparte de las ya referenciadas anteriormente. Una de esas desconocidas acciones es su más que probable intervención en el establecimiento de la Congregación de San Felipe Neri en la ciudad de Motril.

San Felipe Neri
Su existencia en la ciudad a la muerte del purpurado motrileño está documentalmente probada, al establecer Belluga en su testamento que parte de los libros de su biblioteca romana fueran enviados al oratorio de Motril, lo que demuestra la, por otra parte obvia, relación del Cardenal con la congregación en su ciudad natal. Nada sin embargo se sabe sobre la fecha de su fundación y desaparición, integrantes, posibles Prepósitos, etc.

Algo más probable es la localización de su templo en Motril, posiblemente una pequeña capilla situada en las inmediaciones de Mercado Municipal –concretamente en el actual emplazamiento de los puestos de venta de flores y plantas- que en el momento de su demolición en 1894 era conocida como el Oratorio de la Escuela de Cristo.

miércoles, 12 de enero de 2011

Insigne Iglesia Colegial de La Encarnación de Motril

Con la dignidad colegial dada a un templo católico se quiere significar la importancia de una determinada población en la que no existe sede episcopal así como dignificar el culto divino en la misma.

Colegiata Insigne de Motril a principios del siglo XX

Ambas razones debieron pesar en el ánimo del Cardenal Belluga que expresó ya en 1740, recién concluida la obra de la Capilla de los Dolores, su deseo de elevar la Iglesia Mayor de su ciudad natal en Colegiata Insigne bajo patronato real, en carta dirigida al Cabildo Municipal de 26 de mayo de ese año: “…sin olvidarme del deseo de V.S. y mío de que se erija esa nuestra iglesia en colegiata…”.

Como era de esperar bajo la influencia del Purpurado motrileño, Su Santidad Benedicto XIV, gran amigo de Belluga, otorgó dicho rango a la Iglesia de Motril, expidiendo la pertinente Bula de Erección “en Santa María la Mayor en 21 de Noviembre del año próximo pasado de 1742 tercero de su pontificado (…), en la que se ordena se erija en Colegiata Insigne la Iglesia Parroquial de la Ciudad de Motril”.

Aun así habría que esperar seis años para la erección efectiva de la Colegiata, toda vez que el Cabildo Catedral granadino envió un memorial a Roma exponiendo las razones en contra de dicho privilegio, básicamente de orden económico.

No será hasta diciembre de 1747 cuando una sentencia real dé la razón a la Iglesia de Motril, designado como Juez Erector de la misma a D. Fernando Alcaraz Hurtado y Belluga, sobrino del Cardenal,  que la hará efectiva el 30 de abril de 1748, cinco años después de la muerte de Belluga.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

La muerte de Belluga

La enfermedad de “mal de orina” que padecía Belluga desde años atrás –algún tipo de dolencia renal-, se agravó a principios de 1743. Sumido en oración mental y clavada la mirada en el crucifijo y a una imagen de la dolorosa que hizo colocar a los pies de su lecho, Belluga se preparó para morir durante las siete semanas que permaneció postrado antes de su fallecimiento.

El viernes 22 de febrero de 1743, justo cuando en el templo romano del Oratorio de San Felipe Neri concluía el ejercicio de la Buena Muerte, al que tantas veces asistiera en su condición de oratoriano, fallecía el cardenal motrileño. Era Viernes de Dolores, festividad litúrgica dedicada a su gran devoción marina.

Dejó establecido ser sepultado en la cripta común de la Iglesia del Oratorio y que no se hicieran solemnes honras en su entierro. Sin embargo por expreso mandato de S. S. Benedicto XIV se celebraron solemnísimas exequias por él presididas y con asistencia de todo el Sacro Colegio Cardenalicio.

Fue enterrado, según su deseo, en el templo de Santa María in Vallicena pero su sepultura se situó, en lugar preferente, a los pies de la capilla derecha del presbiterio y sobre su lápida en latín el texto que redactó el propio Santo Padre:

Dios Omnipotente Misericordioso

A Luis Belluga Español
que, de Obispo de Cartagena
contra su voluntad y renuncia,
por Clemente XI Pontífice Máximo
al Colegio de Cardenales de la Santa Romana
Iglesia fue elevado,
como Protector de las Españas, ante la Santa Sede.

Defensor de los derechos de la Iglesia Romana,
sólo de una cosa se preocupó,
agradar a Dios y no a los hombres:
Varón ardentísimo
en el celo de la propagación de la Fé,
sustentador de la disciplina eclesiástica,
solícito de la alimentación de los pobres
y de la educación de la juventud,
fundó a sus expensas Colegios, Casas, Escuelas
Piadosas y Seminarios.

Benedicto XIV, Pontífice Máximo
este perenne monumento de su amor
públicamente le consagra.

Vivió ochenta años, dos meses y veintitrés días.
Murió el 22 de febrero del año 1743.

Aquí, por su testamento, y con los hijos de San
Felipe Neri
del que era también hijo y propagador de su
Congregación,
espera la resurrección final.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Exequias romanas del Cardenal


Las exequias por el Cardenal Belluga se celebraron en la Iglesia de Santa María in Vallicella, templo de la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri en Roma donde fue sepultado. Contrariamente a lo estipulado por Belluga,y por expreso deseo del Papa Benedicto XIV, se celebró un solemnísimo funeral que presidioel propio Pontífice y al que asistió el Colegio Cardenalicio en pleno.y fueron presididas por Su Santidad el Papa Benedicto XIV, con el que le unía gran amistad.

Pedro Antonio Belluga y Ossorio, pariente del Cardenal que había compartido con él sus años en Roma y que ocupaba un cargo de responsabilidad en el Seminario Romano cuando falleció su tío, se encargó de la organización del funeral en el que pronuncio el fúnebre panegírico el jesuita Nicolai Galeotti, texto que poco después fue dado a la imprenta y del que se conseva un ejemplar en la Biblioteca Nazionale Centrale di Firenze.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Funeral en Murcia por el Obispo Belluga

La Real Congregación del Oratorio de San Felipe Neri de Murcia, establecida por el Obispo Belluga el 13 de abril de 1713, celebró solemnes exequias por su fundador, cuatro meses después de su fallecimiento, el 19 de julio de 1743.

El funeral se celebró en la catedral del obispado corriendo a cargo de D. José Molero Albacete sacerdote del Oratorio Murciano , la Oración Fúnebre por el eterno descanso de su alma.

El Padre Molero Albacete era motrileño, gran amigo del Cardenal, había sido Párroco de la Iglesia Mayor de La Encarnación Motril, y debió ser uno de los llamados "granadinos" que acompañaron o fueron llamados por Belluga, como colaboradores, a su llegada al Obispado de Cartagena.

martes, 30 de noviembre de 2010

Funerales en Córdoba

Nave central de la Iglesia del
Convento de San Pablo de Córdoba

Tres funerales se celebraron en Córdoba por el Cardenal Belluga. El Cabildo Catedral, celebró funeral por el alma de quien fuera su Canónico Lectoral el día tres de abril de 1743 y también el Real Convento de San Pablo de la Orden Dominica hizo tras su muerte “públicas honras” a la figura de su benefactor. Finalmente la Congregación del Oratorio de San Felipe Nerí, consagró solemnísimas exequias a quien fuera su fundador, durante los días 15 y 16 de mayo de ese mismo año.

Un grandioso túmulo “en forma de ochava con sus correspondientes gradas, cuya altura era de veinticinco varas”, adornado con numerosos escudos y símbolos alegóricos al purpurado motrileño, en el que se distribuían diez “Geroglíficos” acompañados de sonetos explicativos que glosaban la vida y virtudes de finado, e iluminado por 184 blandones de plata, todos cedidos por la catedral cordobesa para la ocasión, se levantaba ante el altar de la Iglesia del Oratorio donde tuvo lugar la solemne función fúnebre.

D. José Capilla Bravo, Prebendado de la catedral cordobesa, fue el encargado de pronunciar la Oración Fúnebre que, dedicada a San Felipe Neri por un devoto, fue impresa por “Diego Valverde, y Leyva, y Diego Rodriguez Impresores de la Dignidad Episcopal”.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Exequias en Motril por el Cardenal Belluga

La noticia de la muerte del Cardenal llegó a Motril a los pocos días de producirse ésta, "Al punto dieron indicios de su dolor todas las Iglesias y Sagradas Religiosas Familias de este pueblo. Sonó el lúgubre afan de las campanas, a cuyas sonoras lamentaciones hacía eco las no vulgares tristes expresiones de todos sus ciudadanos".

El Venerable Clero de la Colegiata y el Colegio de Padres Jesuitas celebraron varias misas al día siguiente de conocer la noticia, pero no sería hasta el 10 de mayo de 1743 cuando se consagró el primer y solemne funeral por el Cardenal, celebrado por los Religiosos Jesuitas.
El 28 de junio de 1743 se celebraron las Solemnísimas Exequias por el Cardenal en la Colegiata Insigne de Motril que fueron anunciadas en su víspera por los fúnebres sonidos de las campanas del templo. Desde primera hora de la mañana se dijeron misas por el alma del finado para, al mediodía, celebrar el Solemne Funeral presidido por el Muy Digno Señor D. Juan Fernández Montero, Beneficiado más antiguo y Vicario de la ciudad. Corrió el sermón a cargo del Provincial de los Franciscanos granadinos Fr. Luis López Guijarro.

El Fúnebre Panegérico fue publicado en Madrid a expensas de D. Fernando Alcáraz Huertado y Belluga, Arcediano de Alarcón, Dignidad de la Santa Iglesia de Cuenca y sobrino de Cardenal. Asimismo lo dio a la luz en Granada "un apafsionado de dicho M.R.P", con impresión de Jofeph de la Puerta bajo el titulo de "Sermón en las exequias...."

      

viernes, 26 de noviembre de 2010

Funeral de los Jesuitas de Motril

También el colegio de la Compañía de Jesús quiso honrar la memoria de su fundador con solemne función religiosa. Fijaron los jesuitas a tal fin la fecha del viernes diez de mayo, “el 9 a medio dia dio avifo al comun en melancolicos dobles el Colegio, a cuyos lamentables clamores hicieron eco todas las hermosas Campanas de efta Ilustre Parroquia, de los Conventos Religiosos, y demás Iglesias de efte pueblo”.

Como quiera que la capacidad de la capilla del colegio –actual capilla del Colegio de Nuestra Señora del Rosario- resultaba pequeña para la solemnidad deseada pues “quedarían ahogados los lucimientos de una función tan memorable”, los rectores del Colegio de San Luis Gonzaga solicitaron de los Padres Mínimos del Convento de la Victoria la cesión de su templo, donde finalmente tuvieron lugar las exequias.

Ante presbiterio del templo se levantó un suntuoso túmulo funerario de tres cuerpos sobre el que se colocó la tumba en la que “fe extendia una Cafulla, dexando proporcionado lugar, para que decorosamente se colocaffe en el fitio fuperior una Mitra, y pendiente en el inferior un capelo”. Doce “hacheros” colocados en el suelo rodeaban el monumento funerario que se iluminaba con setenta y dos candelabros más, y para cuya decoración se confeccionaron inscripciones sepulcrales y “Vivas oportunifsimas Poesías” que glosaban la vida y virtudes del Cardenal difunto.

El Muy Reverendo Padre Maestro Martín García de la Compañía de Jesús, Rector del Colegio de San Pablo de Granada, fue el encargado de pronunciar la Oración Fúnebre que fue publicada en Granada en la Imprenta de la SSma. Trinidad por Juan de Palomares.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Solemne túmulo en la parroquial de Motril

Recreación ideal del túmulo
funerario levantado ante la
Real Capilla de los Dolores
El Cabildo de la Colegiata de Motril y los Capellanes de la capilla de la Virgen de los Dolores, rivalizaron con el Colegio Jesuita de la ciudad en el fasto y solemnidad dado a sus respectivas funciones fúnebres en honor al Cardenal Belluga.

Así, si los Jesuitas levantaron en el templo del Convento de la Victoria un suntuoso túmulo de tres cuerpos iluminado por sesenta y dos candeleros, ante la Real Capilla de la Virgen de los Dolores de la Colegiata se instaló un fastuoso monumento funerario igualmente de tres cuerpos, sobre el tercero de los cuales. se instaló el sepulcro y la una urna funeraria, iluminándose el conjunto por un total de ciento veinticuatro “antorchas”.

Una inscripción dedicatoria ocupaba el centro del primer cuerpo, al frente y a la espalda, y “Lo reftante de la frente, lados , y efpalda del primer cuerpo rodeaban hermosamente colocadas doce ovaladas Targetas, guarnecidas con bellos marcos charolados y follages de talla dorados”, cada una de las cuales comparaba en verso las virtudes de Belluga con la de las más valoradas piedras preciosas:

“Preciofos brillantes efmaltada
Adorna, grande Luis, tu facra frente
Diadema inmortal, honor luciente
De tus mismas virtudes fabricada:
Que el Cielo, para darte refulgente
Corona, á tu piedad proporcionada,
Defpreciando los Aftros de fu Zona,
De tus mifmas virtudes te corona”.

Un segundo cuerpo “con proporcionada disminución” se decoraba con ocho nuevas cartelas de muy claras fus panegyricas alufiones” a la muerte del purpurado:

“Murio el Sol luminofo
y despues luce mas fu nuevo Oriente;
Murió Luis prodigiofo, ,
Y como bello Sol refplandeciente
En Oriente mejor, y mas conftante.
Renace a nueva luz, y mas brillante”.

Los escudos familiares de Belluga aparecían sobre el tercer cuerpo con breves inscripciones latinas alusivas a los mismos. Pero aún sobre este tercer cuerpo Pareció oportuno, que acompañafen los quatro lados otros tantos Angulares elogios de nueftro Héroe, tomados de las Sagradas Efcrituras”:

“Sacerdos magnus, qui in vita fua fuffulfit domum,
corroboravit Templum”.

Finalmente Sobre la agigantada mole de efta pyra defcanfaba una Urna fepulcral con fu bafa, todo de remedados jafpes negros, con embutidos verdes, y dorados frifos, y fobre ella la Tumba, veftida de un Telliz de tela carmesí, y en fu debido lugar, por común eftilo, dos almohadas de Terciopelo de la mifma color, en las quales fe veían las infignias de fus altas Dignidades, una Mitra ázia la parte fuperior, y pendiente ázia la inferior un Capelo, y á los pies fe dexaba ver otra Mitra reclinada, por la que fu Eminencia renunció de la Santa Iglefia Cathedral de la Ciudad de Cordova”.

En definitiva una imponente arquitectura efímera para honrar a tan ilustre hijo de Motril y preclaro Príncipe de la Iglesia, cuya descripción nos ha llegado gracias al lujo de detalles con que es recreada en el preámbulo del “Fúnebre Panegérico […] que celebraron al Eminentísimo y Reverendísimo Señor Cardenal el Señor Don Luis Belluga y Moncada, Torre, Caftillo, y Haro , en la Ciudad de Motril á 28. de Junio de 1743”.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Belluga y Juan Pablo II

La distancia temporal puede hacer complicado comprender la relevancia histórica de Belluga en su época. En este sentido resulta aleccionadora la comparación de su vida y obra con la de algún destacado protagonista de nuestra más reciente historia.

Los profesores García Hourdace e Irigoyen López, en su artículo Vidas paralelas: el Cardenal Belluga y el Papa Juan Pablo II”, han hecho una estudio comparativo de las vidas de ambos personajes que resulta muy esclarecedor para comprender la importancia histórica del motrileño.

jueves, 21 de octubre de 2010

Crónica de ABC en el CCC aniversario del nacimiento de Belluga

El diario ABC publicaba el domingo 18 de noviembre de 1962 un artículo de Julián Cortes Cabanillas titulado “Un batallador Cardenal de España llamado Belluga”, en el que da cuenta del homenaje de la ciudad de Murcia al que fuera su Obispo al cumplirse el tercer centenario de su nacimiento, una muestra más de la relevancia histórica del Cardenal motrileño.