miércoles, 10 de agosto de 2011

Problemas con su sucesor

Escudo episcopal de Belluga
A pesar del entendimiento inicial y el acuerdo firmado por Belluga y su sucesor para el repartimiento de las rentas del obispado de Cartagena, pocos años después de su llegada a Murcia, el nuevo Obispo reclamará a Belluga, con un exhaustivo memorial jurídico, la parte de las rentas que éste había reservado para el sostenimiento de sus Pías Fundaciones, lo que provocará un largo enfrentamiento entre ambos que no cesará sino al fallecimiento del Obispo de Cartagena dos años antes que el Cardenal motrileño.

A partir de una carta enviada por Belluga a su sucesor en 1736, la Profesora Vilar analiza el contencioso mantenido por ambos obispos en su trabajo Tomás José de Montes, obispo de Cartagena, contra las Pías Fundaciones del Cardenal Belluga”. Asimismo D. Juan B. Vilar a estudiado el memorial del Obispo Montes en su trabajo Memorial jurídico de Tomás José de Montes, obispo de Cartagena, sobre obligaciones económicas del cardenal Luis Belluga para con su antigua diócesis, y respuesta de Belluga desde Italia (1736)”.

sábado, 30 de julio de 2011

Dos viajes a Roma, tres cónclaves, cuatro Papas

 
S. S. Clemente XI

S. S. Inocencio XIII

En dos ocasiones viajó Belluga a la ciudad santa, en 1721 y en 1724. Aunque su primer viaje tuvo como principal objeto la participación en el cónclave que designó al Cardenal Michelangelo Conti como sucesor de Clemente XI bajo el título de Inocencio XIII (1721-1724), Belluga no llegó a tiempo de participar en la elección, aunque permaneció durante dos años en Roma resolviendo varios asuntos relacionados con su obispado y con la reforma de la Iglesia Española, entre ellos la promulgación de la Bula Apostolici Ministerii. Tres años después de este primer viaje, en 1724, tras su renuncia al Obispado de Cartagena, se producirá su segundo y definitivo viaje, pues se instalará finalmente en la corte romana.
     
S. S. Benedicto XIII

S. S. Clemente XII

Belluga participaría, ya en Roma, en los tres siguientes conclaves que se celebraron antes de su muerte. En 1724 para la elección de Francesco Piero Orsini que adoptaría el nombre de Benedicto XIII (1724-1730), en 1730 para la designación de Lorenzo Corsini como Clemente XII (1730-1740) y en 1740 en el cónclave que designara sucesor de Pedro a su gran amigo el Cardenal Próspero Lambertini que tomaría el nombre de Benedicto XIV (1740-1758).
     
S. S. Benedicto XIV



jueves, 28 de julio de 2011

Títulos cardenalicios de Belluga

Sta. Mª in Traspontina
El colegio Cardenalicio se divide en tres órdenes: el episcopal, al que pertenecen los Cardenales a quienes el Romano Pontífice asigna como título una Iglesia suburbicaria, el presbiteral y el diaconal. A estos dos últimos el Romano Pontífice asigna un título o diaconía de la Urbe.

Sta. Prisca

En sus veintidós años como Cardenal Presbítero (1721-1743), Belluga fue titular de cuatro sedes cardenalicias romanas: de la Iglesia de Santa María in Traspontina, entre el 16 de junio de 1721 al 20 de febrero de 1726; de la Iglesia de Santa Prisca, entre el 20 de febrero de 1726 al 16 de diciembre de 1737;  de la Basílica de Santa María in Trastvere, entre el 16 de diciembre de 1737 al 3 de septiembre de 1738 y de la Basílica de Santa Práxedes, entre el 3 de septiembre de 1738 al 22 de febrero de 1743.
Sta. Mª.in Trastevere
 
Sta. Práxedes




miércoles, 27 de julio de 2011

Belluga en el Colegio Cardenalicio

Basílica de San Pedro,Roma.
Resulta imposible relacionar la ímproba labor llevada a cabo por Belluga en los casi veinte años trascurridos desde su definitiva instalación en Roma hasta su muerte, pues su extensa formación lo distinguirían como experto jurista y teólogo, y su valía personal le merecieron el aprecio de todos los Sumos Pontífices que le conocieron, reputándole como uno de los más sobresalientes miembros del Colegio Cardenalicio.

Como consultor, adscrito, miembro de pleno derecho o máximo responsable de alguna de ellas, Belluga forma parte de casi todas las Congregaciones Romanas que regían en aquel momento la vida de la Iglesia. Si en su primera estancia en Roma (1722-1723), Belluga fue adscrito a la Congregación de Concilios donde fue el redactor e impulsor de la Bula Apotolici Ministerii para la reforma de la Iglesia Española, partir de 1724 participaría en las Congregaciones de Ritos, Concilios, Inmunidades, Regulares, Sagradas Reliquias, y muy singularmente en la de Propaganda Fide.

Su eficaz defensa de la causa de los cuatro Santos de Cartagena lo ponderarían como uno de los más expertos cardenales de la curia en lo referente a la Causa de los Santos, en cuya Congregación intervino como informante, ponente o fiscal, en procesos como los de San Vicente Ferrer, San Juan de la Cruz, San Francisco Solano o San Juan de Dios.

Además fueron numerosas las Comisiones Pontificias que le fueron encargadas, y sus informes y consultas, siempre bien razonadas y fundamentadas teológica o canónicamente, fueron requeridas en multitud de ocasiones.

En su trabajo biográfico, el profesor Vilar, aporta incontables datos de la, por otra parte aún incompleta, vida y obra de Belluga en Roma, concluyendo que “las excelentes relaciones que el obispo dimisionario de Cartagena mantuvo con los sucesivos pontífices […] todos los cuales le distinguieron con su amistad, le situaron en puestos relevantes y le encomendaron misiones de confianza, hizo de Belluga un referente obligado en la Roma de su tiempo”.

miércoles, 20 de julio de 2011

Secretario de Estado, Vicedecano y Camarlengo.

La Secretaria de Estado Vaticana es la más antigua de las instituciones de la curia Romana. Al frente de la misma se sitúa un cardenal a quien se encomienda las funciones políticas y diplomáticas de la ciudad del Vaticano y la Santa Sede.

Al Cardenal Camarlengo corresponde la certificación oficial de la muerte del Papa en un ceremonial que concluye, destruido el sello y anillo papal y cerrados los aposentos del pontífice, con la comunicación oficial del óbito a los dignatarios principales de la Curia romana, al Decano del Colegio de Cardenales y al Vicario General de Roma quien, a su vez, lo da a conocer a la opinión pública.

Corresponde al Camarlengo durante la Sede Vacante la supervisión de la Cámara Apostólica, es decir, el gobierno temporal de la Santa Sede. Sin embargo, durante este tiempo, no es responsable del gobierno espiritual que se encarga al Colegio Cardenalicio, a quien corresponde asimismo la preparación de todo lo necesario para la elección de un nuevo Papa.

El Decano del Colegio Cardenalicio elegido entre sus miembros, preside este órgano de asesoramiento del al Sumo Pontífice, le corresponde la celebración de las exequias papales así como presidir la misa Pro eligendo Papa previa la inicio del conclave. El Vicedecano es igualmente elegido por los cardenales y sustituye al Decano cuando éste está impedido.

En definitiva tres altos cargos curiales fueron desempeñados por Belluga, si bien los datos sobre su ejecutoria son, por el momento muy escasos.


Así la profesora Vilar afirma que Belluga “ocupó interinamente la secretaría de Estado”, y varias fichas bibliográficas del motrileño señalan entre el 26 de enero de 1728 y el 2 de julio de 1729, el periodo en que Belluga fue Cardenal Camarlengo. Por su parte es el profesor Vilar quien nos refiere que en 1740 de los 68 cardenales que participaron en el cónclave que eligiera a Benedicto XIV, Belluga resultó ser el segundo en antigüedad.

miércoles, 13 de julio de 2011

Precursor del ecumenismo

La importantísima labor llevada a cabo por Belluga al frente de la Congregación de Propaganda Fide (Propagación de la Fe), lo hace merecedor de ser considerado uno de los más adelantados promotores del ecumenismo.

Sus actuaciones se dedicaron por una parte a preservar y ayudar a las pequeñas comunidades de católicos orientales que habían quedado aisladas después del cisma ortodoxo en Ucrania, mundo eslavo, Turquía europea, Libia, Siria, Mesopotamia e incluso la India, donde se fundaron conventos y escuelas católicas, y donde se consiguió su reconocimiento y seguridad.


Edición en árabe de Ortodoxae
Fidei onfesio.

Una segunda línea de actuación consistió en el acercamiento a iglesias orientales completamente alejadas de Roma, fundamentalmente armenios, repartidos entre Rusia y el Imperio Otomano y a cuyo patriarca Belluga escribió haciéndole ver el antigua reconocimiento de su comunidad al Obispo de Roma, y monofisitas coptos, egipcios y etíopes, con quienes también mantuvo amigable correspondencia y a quien remitió una traducción árabe de su obra Ortodoxae Fidei Confesio de 1735, de la que señala Vilar “invoca y exalta la fe común […] e invita a una reflexión conjunta que posibilitase la aproximación a Roma”.

No faltaron movimientos similares con las iglesias de Mesopotamia, Persia, la India, o el Tibet, donde los enviados de Belluga fueron muy bien recibidos por el Dalai Lama, y donde fructificaron numerosas misiones cristianas.

miércoles, 6 de julio de 2011

El catecismo de Belluga

Portada de la edición española
del Catecismo del Cardenal Belluga 
Con sus más de 350 páginas, la famosa Dichiarazione di tutto ciu,che contiene la religiones cristiana, e legge evangelica, es una de las más extensas y difundidas obras de Belluga, cuya primera edición de 1740 se publicó en italiano, latín y árabe.

En la edición española realizada en 1742 por el obispo de Tarazona, D.José Alcaraz y Belluga, sobrino del Cardenal, se explica el sentido de la obra, señalándose: “… el uso de los Padres Misisioneros, que viven empleados en la Conversión del dilatado Reyno del Tibet, y de todos los que ejercitan sus Missiones en otros Reynos Gentles, a fin de que con un Méthodo fácil y breve puedan catequizar a los recién convertidos a nuestra Sancta Fee Catholica”.

Consta de tres partes, la primera dedicada a la revelación divina a partir de la creación, la segunda relaciona cronológicamente la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, y la tercera de forma sencilla se relaciona la doctrina cristiana. Las dos primeras de mayor contenido teológico están dirigidas a los misioneros, mientras que la tercera por su estructura y sencillez, claramente se dirige los nuevos cristianaos.

jueves, 30 de junio de 2011

Belluga y el Corazón de Jesús.

Si bien los datos son escasos y desconocemos el final de la actuación de Belluga en la consecución del oficio y misa del Corazón de Jesús, si podemos confirmar la intervención, en 1735, del Prelado motrileño en esta causa.

Habiéndole hecho llegar el Arzobispo de Burgos veinte cartas de Obispos españoles adhiriéndose a la petición de oficio específico para el culto al Sagrado Corazón, junto con una petición expresa del rey Felipe V, Belluga, en palabras que no dejan lugar a duda sobre su decisión de apoyar la causa, le contesta en los siguientes términos:

"Viva Jesús. -Rmo. Señor. -Sr. mío: Recibí la de V. S. con la carta (real) para S. Santidad para el oficio y misa del Corazón de Jesús, cuya gracia espero se consiga, no obstante que tres veces ha salido denegada en la S. Congregación de Ritos: la primera, pidiéndola el Rey de Polonia; la segunda, pidiéndola S. Majestad (el Rey de España); y la tercera, pidiéndola la Reina de Francia: mas siempre por uno o dos votos. Yo siempre he estado fortísimo por esta gracia, y habiendo ya muerto dos Emmos. que gallardamente la contradecían, espero que con la nueva carta de S. Majestad se puedan vencer las dificultades que se proponían, las que no eran todas despreciables, mirando todas a la dificultad de cuál era el objeto de esta fiesta. Y por dividir las dependencias del Ministro, he dado la carta al Emmo. Aquaviva para que la presente a S. Santidad con las que yo tengo acá de los Sres. obispos: y a mi cuidado queda la solicitud. Y quedo al servicio de V. S. con el más verdadero afecto, y ruego a N. Señor guarde a V. S. muchos años en su santa gracia. -Roma y Julio 31 de 1735. -Rmo. Sr. De V. S. muy afecto. -L. Cardenal Belluga”

miércoles, 22 de junio de 2011

Belluga y el Colegio de San Clemente de los españoles en Bolonia


El Colegio de San Clemente de los Españoles en Bolonia fue fundado en 1369 por inspiración de D. Gil Álvarez de Albornoz (1295-1367), Arzobispo de Toledo en 1338 y creado Cardenal por Clemente VI en 1350, quien testó dejando todos sus bienes para la construcción y dotación de la institución boloñesa.

Por voluntad de sus fundador los colegiales debían ser todos eclesiásticos y en numero de 27. El colegio era dirigido por un rector bajo la suprema protección del Papa, que se ejercería a través de un Cardenal Protector. Este cargo debía ser confiado al cardenal español que residiera de forma estable en la corte romana.

Al ser el cardenal español más antiguo residente en Roma, Belluga fue nombrado Protector del Colegio de San Clemente en 1725, ostentando el cargo hasta su fallecimiento en 1743.

En su trabajo “El Cardenal Luis Belluga y el Colegio de San Clemente de los Españoles en Bolonia” el profesor F. Víctor Sánchez Gil, tras sintetizar la historia, organización y funcionamiento de la institución albornociana, ha transcrito toda la correspondencia conservada que mantuvo el Cardenal Belluga con los distintos rectores del colegio.

Un más que interesante ejemplo de la ardua labor del motrileño en los múltiples asuntos en los que desplegó su infatigable trabajo durante sus años en Roma.

De toda la correspondencia trascrita nos llama poderosamente la atención las palabras de Belluga en su carta de 16 de junio de 1742. Ya anciano y enfermo, en un gesto de humildad, el Cardenal reconoce su debilidad: “Yo enfermo y en edad de 80 años, no estoy para leer ni para responder a estas cartas, si solo ayudar y solicitar quanto pueda ser del mayor decoro verdadero de essa Comunidad…”

jueves, 16 de junio de 2011

Belluga y la definición del dogma de la Inmaculada.

Entre 1732 y 1734 Belluga, convencido inmaculista, trabajó infatigablemente por el reconocimiento y definición del dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

No existiendo ya controversia desde el punto de vista teológico, Clemente XII solicitó para su declaración dogmática la petición unánime de los países católicos, confiando al cardenal motrileño la recopilación de las distintas súplicas.

Belluga se encargó personalmente de solicitar dichas súplicas al Rey de España y a todos lo estamentos eclesiásticos españoles. Consiguió la adhesión de los cardenales representantes de estados católicos presentes en Roma y, con ayuda del Procurador General de los Franciscanos, buscó la adhesión del rey de Portugal y de los distintos estados italianos.

A pesar de recopilar 290 súplicas, la indefinición de grandes estados católicos como Francia, Austria o Portugal que, como indica el profesor Vilar, tenían “la impresión de que aquello respondía a una iniciativa española que no a un deseo universal del mundo católico”, terminaron haciendo naufragar el proyecto que se haría realidad de mano de Pío IX en 1854.

jueves, 9 de junio de 2011

Gran Cruz de San Genaro

Carlos III de España
Carlos III de España (Madrid, 1716-1788), fue el tercer hijo varón de Felipe V, primero que tuvo con su segunda esposa, Isabel de Farnesio. Antes de su ascenso al trono español en 1759 a la muerte de su hermanastro Fernando VI, Carlos fue Rey de Nápoles y Sicilia (1734-1759), donde, con motivo de su boda con la Princesa María Amalia de Polonia y Sajonia en 1738, creará la Real Orden de San Genaro, Patrón de Nápoles.

Gran Cruz de San Genaro
Como la orden más alta del Reino, tenía la intención de igualar en rango a la del Toisón de Oro, otorgado por el Rey de España, siendo los principales deberes de los Caballeros desde su fundación “el crecimiento, a toda costa, de la santísima Religión y virtuosamente obrar para llegar a ser heroico ejemplo de la piedad hacia Dios, y de fidelidad hacia su Príncipe”.

En la lista de sus primeros miembros, junto a tres príncipes, los Infantes Don Felipe (duque de Parma) y Don Luis, y el hermano del rey Friedrich Christian de Sajonia, príncipe de Polonia, fueron incluidos dos cardenales, Troiano Acquaviva y Luis Belluga y Moncada, a quien le fue impuesta la gran cruz el 9 de junio de 1738.


El profesor Vilar  explica que dicha condecoración se debió a la decisiva participación de Belluga en la instalación de los Borbones en el reino de Dos Sicilias y que según expresó el propio Carlos VII se hizo “…ad elezzione ed arbitrio di Sua Maestà Cattolica,suo Augusto Padre”.

En el retrato que acompaña estas líneas puede apreciarse la mencionada distinción sobre el pecho del purpurado y, asimismo, en el grabado de M. Sorello aparece pendiente del escudo de Belluga.




 

jueves, 31 de marzo de 2011

La capilla de la Virgen de los Dolores de Motril

La mayor empresa artística llevada a cabo por Belluga en toda su vida tuvo como beneficiaria a su ciudad natal. A sus expensas mando construir y alhajar magníficamente, una capilla dedicada a la Virgen de los Dolores, su gran devoción mariana, en la Iglesia Mayor Parroquial de La Encarnación de Motril.

Situada como prolongación del brazo derecho de la nave del crucero del templo, realizó su traza el arquitecto José de Bada y Navajas, a la sazón arquitecto de la Catedral de Málaga y de las granadinas iglesias del Sagrario y San Juan de Dios. Las obras de la capilla comenzaron en septiembre de 1733, estando completamente terminada mediado 1737. Tenía cripta de bóveda rebajada y se desarrollaba en planta cuadrada con esquinas en chaflán y pilastras, cúpula sobre pechinas y linterna cilíndrica.

Además poseía sacristía propia, vivienda para sus capellanes y sacristán, y habitaciones destinadas a conservar la documentación de todas sus Pías Fundaciones motrileñas.

El Profesor López-Guadalupe Muñoz en su trabajo El mecenazgo artístico del Cardenal Belluga: La Capilla de la Virgen de Los Dolores en la Iglesia Mayor de Motril, ha realizado el estudio más profundo sobre este espacio arquitectónico, desgraciadamente desaparecido.

lunes, 28 de marzo de 2011

Real Capilla de la Virgen de los Dolores

“En quanto al Patronato, me mantengo en el mismo dictamen de no darlo a mi familia por la rasón dha y que se contenten los parientes todos con tener allí su entierro, valiéndome del pretexto de que a S M yo le di el Patronato de todas mis pías fundaciones y, siendo esta Capilla que yo disponía en mis escrituras se erigiese en una de ella, es consiguiente el que S M deba ser el Patrón… “

Con estás palabras se dirigía el Cardenal Belluga al Arzobispo de Granada explicándole sus intenciones sobre la Capilla que había fundado en su ciudad natal y por las cuales se denominaría desde su erección con el título de Real.

En el mencionado trabajo del Profesor López-Guadalupe Muñoz, y en referencia al único documento gráfico conservado de la capilla, una plumilla de  Garrido del Castillo publicada en La Costa del Sol (Motril, 1930), expone su tesis sobre que la decoración de una de sus pechinas reproduce lo que “parece ser un águila monocéfala (..) como recuerdo de los Reyes Católicos, en cuyo reinado se erigió la iglesia mayor motrileña”, y sin duda una referencia a la consideración regia del recinto.

viernes, 25 de marzo de 2011

Las reliquias de la capilla motrileña del Cardenal Belluga

Belluga decoró y alhajó magníficamente su capilla motrileña siguiendo un completo programa iconográfico que ha sido detalladamente estudiado por el profesor López-Guadalupe Muñoz en su ya citado trabajo sobre la misma.

El retablo, con su cuadro dedicado a la titular de la capilla, se configuraba como elemento principal del espacio, que se completaba con varios cuadros y un amplio repertorio de reliquias enviadas por Belluga desde Roma, no en vano el Cardenal perteneció a la Congregación de Sagradas Reliquias.

La ubicación exacta de cada una de ellas fue señalada por Belluga, así como los días en que habrían de venerarse públicamente. La relación de las mismas y la descripción de los relicarios que las contenían es la que  sigue:

Un relicario en forma de ostensorio de cristal de roca guarnecido de plata que contenía una de las espinas de la corona de Nuestro Señor Jesucristo, un Lignum Crucis, una porción del velo de la Santísima Virgen con uno de sus cabellos.

Una urna, que se ubicaba bajo la mesa del altar, con el cuerpo incorrupto de San Inocencio Mártir, con traje militar “forma en que se visten en la Corte Romana semejantes cuerpos”.

Cuatro relicarios con ciento treinta reliquias cada uno de ellos, “con sus adornos de talla dorados, sus puertas y cuatro llaves”, entre ellas se contaban la de la columna donde fue azotado Nuestro Señor Jesucristo y otra de San Pedro.

Cuatro “ur-nas adornadas con flores, y sus adornos de talla dorados” con los cuerpos de los Santos Mártires Santa Zoe, San Faustino, San Teófilo y Santa Celestina.

Desgraciadamente ninguna de ellas ha llegado a nuestros días, por lo que las imágenes que ofrecemos corresponden a relicarios de la época con características similares a las descritas por Belluga.

viernes, 18 de marzo de 2011

El ajuar litúrgico de la capilla de la Virgen de los Dolores

El carácter previsor, metódico y extremadamente ordenado del Cardenal Belluga queda de manifiesto en el completo ajuar litúrgico que previó e hizo llegar a Motril para el servicio de la capilla de la Virgen de los Dolores. Objetos de plata, metal plateado, otón, madera, etc., junto a un completo menaje de vestiduras litúrgicas, componían este ajuar.

Detalles tales como el envío de dos albas con “mangas anchas para si algunos religiosos dijeren Misa en dha Capilla “ o las explícitas instrucciones sobre la colocación y uso de algunos de los objetos litúrgicos - “pertenecen a dha Capilla quatro lámparas de plata, las que en todos los días de fiesta han de estar puestas en ella ardiendo pendientes de los quatro hierros con sus florones dorados, que perpetuamente han de estar fijos sobre la cornisa de la Capilla, y las lámparas en el medio que ay entre los cuerpos santos y los relicarios…”- corroboran la anterior afirmación y dejan constancia de la esmerada planificación hecha por Belluga en todo lo referente a su fundación motrileña.

El inventario completo de este ajuar, cuyo texto original puede consultarse en el ya citado trabajo del profesor López-Guadalupe, se componía de:

- Cuatro lámparas de plata para iluminación de las reliquias en los días solemnes y otras cuatro para uso diario.
- Seis blandones grandes de metal plateado.
- Seis candelabros de plata grandes con su cruz para uso en las solemnidades.
- Seis candelabros de metal plateado con cruz, para los días de fiesta.
- Seis candelabros de azófar para uso diario.
- Un cáliz de plata dorado y adornado de piedras finas, con su patena para las celebraciones solemnes.
- Un cáliz de plata con su patena para su uso diario.
- Un juego de vinajeras y platillo de plata dorada, para las solemnidades.
- Un juego de vinajeras de cristal con su platillo de metal.
- Una campanilla de plata para los días solemnes y otra de metal para diario.
- Dos portapaces de plata.
- Dos “Tablas del Evangelio último y Gloria” de plata y otras dos para uso ordinario.
- Dos ciriales de plata con sus cirialeras de madera y adornos de bronce dorado.
- Una naveta, incensario y cucharilla de plata para los días solemnes.
- Ocho vasos para ramos de flores.
- Dieciséis cornucopias para la iluminación de las reliquias de los Santos.
- Tres misales y “cuaderno para misa de difuntos”.
- Dos frontales de “lama de plata bordada en oro y lama de plata”.
- Un terno de lama de oro (dalmática, casulla, “collares” y capa pluvial) con paño de cáliz, púlpito y hombros a juego.
- Una “atrilera grande para la Epístola y Evangelio, para las misas solemnes, labrada de talla y dorada, con su cubierta de damasco con sus frangas de oro y floques de oro en la forma que se Lisa en Roma”.
- Cuatro casullas con sus estolas, manípulos y paños de cáliz de brocado de oro de color encarnado, blanco, morado y verde.
- Cinco casullas con sus estolas, manípulos y paños de cáliz para diario de color encarnado, blanco, negro, morado y verde.
- Tres albas finas con amitos y cíngulo para las solemnidades.
- Dos albas finas con amitos y cíngulo para las días feriados.
- Dos albas “menos finas” con amitos y cíngulo para las días feriados.
- Dos albas con manga ancha para uso de religiosos.
- Otros objetos como, alfombras, tapetes, pilas para agua bendita, aguamaniles, paños de manos, purificadores, corporales, toallas y manteles para el altar, completaban en ajuar.

viernes, 11 de marzo de 2011

La sacristía de la capilla de la Virgen de los Dolores

Situada a su izquierda, quiso el Cardenal Belluga que la capilla motrileña de la Virgen de los Dolores tuviera su propia sacristía independiente de la parroquial. Debió tener planta rectangular de igual profundidad que la propia capilla y sobre ella se situaban dependencias para la vivienda de capellanes y sacristán. Se comunicaba directamente con la capilla y aunque la primera idea del Cardenal fue que estuviese comunicada con la sacristía del templo, de la correspondencia mantenida por Belluga con el Arzobispo de Granada se puede desprender que esta puerta fue clausurada o no llegó a existir.

Al igual que en la propia capilla, Belluga se cuido de enviar todo lo necesario para esta estancia, a la que sin duda atribuía una significación muy especial para los sacerdotes, pues en su inventario refiere en varias ocasiones el uso que debía darse por estos a los distintos objetos de la misma, como por ejemplo a un pequeño cuadro “de Nra Señora de los Dolores para dar gracias con un reclinatorio, que ha de estar siempre colocado en el sitio destinado para dhas gracias con su tapete”, o “dos pequeños espejos a los lados para vestirse el sacerdote”.

El mobiliario de la sacristía lo componían una cajonera para guardar todo el ajuar de tela, un archivo mediano para conservar las auténticas de las reliquias de la capilla, inventario y otros papeles, un escaño y “una Mesa para la credencia, que ha de estar siempre en la Sacristía con su paño de damasco cubierta mientras no sirva en la Capilla”.

La decoración, perfectamente indicada por Belluga, se componía de un crucifijo que habría de colocarse sobre la cajonera y a cuyos lados se situarían los ya citados espejos. A ambos lados del crucifijo debían ubicarse dos cuadros grandes “uno de Nro Sr caido en tierra con su Cruz; otro el Desposorio de Nra Señora”, y en los otros testeros, tres cuadros grandes de “S. Juan de la Cruz; otro de San Francisco Solano, y otro de Sta Margarita de Cortona”.

Dos pinturas más completaban la decoración de la sacristía, el ya citado cuadro de la Dolorosa y una pequeña pintura griega de la Virgen con el niño “que se ha de colocar sobre la puerta de la entrada de la sacristía”.

El inventario completo de la Sacristía puede consultarse en el apéndice documental del ya citado trabajo del Profesor Guadalupe-Muñoz.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Real Colegio de San Luis Gonzaga de Motril

Si bien es cierto que la iniciativa del establecimiento de un colegio de los Jesuitas en la ciudad de Motril partió del Cabildo Municipal en 1728, no es menos cierto que una vez tomada la decisión su primera acción fue dirigirse a Belluga para que con su ayuda y patrocinio el colegio fuera una realidad; no en vano ya en 1720 al crear dos cátedras de Filosofía y Teología en Motril, el Cardenal había previsto la posibilidad de la fundación jesuítica.

Antiguo edificio del Colegio Jesuitas en Motril
 Pero no será hasta 1740 cuando el colegio sea una realidad educativa en Motril, y por supuesto gracias a la decidida acción de Belluga, que en 1739 donará 30.000 ducados entre fincas, bienes raíces y dinero en efectivo para el establecimiento del centro educativo, que contaría con 30 plazas para colegiales y las cátedras de filosofía, teología, leyes y cánones.
Plano de la planta baja del colegio

Belluga encargó la fundación del que sería Real Colegio de San Luis Gonzaga de Motril al padre Bernardo de Vargas, Catedrático de Teología escolástica de Pavía en la Universidad Gregoriana del Colegio Romano de la Compañía de Jesús, Calificador de la Suprema y General Inquisición de España y examinador sinodal del Arzobispado de Sevilla, quien tomo posesión del mismo el 12 de noviembre de 1740.

El edificio del colegio motrileño ocupaba el espacio del hoy Colegio y Convento de Nuestra Señora del Rosario de la Orden Dominica. Tenía Capilla propia (la actual del colegio) y en sus dos plantas se distribuían las aulas la residencia de los Padres Jesuitas y todas las dependencias propias de la casa.

jueves, 10 de febrero de 2011

Benefactor de la educación en Motril

Las dificultades que hubo de padecer en sus primeros años de estudio, tanto en Motril como en Granada, y su preocupación por promover a los “sujetos que puedan ser útiles a la Iglesia de Dios, al Reino, a su republica y Familias”, movió toda la acción de Belluga en lo relativo a la educación en Motril.

Su contribución a la formación de sus paisanos se refleja ya en la escritura de fundación de sus Pías Fundaciones en 1720, creando una cátedra de Filosofía y dos de Teología bajo la supervisión del Colegio de Beneficiados de la Parroquia de La Encarnación de Motril.

Tras la fundación del Colegio de Jesuitas, estas cátedras quedaron agregadas al plan de estudios del mismo, no obstante Belluga dotaría dos nuevos beneficios para realizar estudios superiores “uno con beca de Theología y otro con beca de Jurista” en el Colegio Mayor de San Bartolomé y Santiago de Granada, previo examen de sus conocimientos, a sendos estudiantes del colegio motrileño.

Si bien es cierto que el Prelado anteponía a sus familiares para la obtención de estas ayudas, no lo es menos que en “caso de que ninguno tenga la debida habilidad, se admitan al examen los naturales todos que concurran, aunque no sean consanguíneos”.

sábado, 5 de febrero de 2011

La educación musical

“Declara asimismo Su Eminencia que para que en la misma Ciudad de Motril se puedan ir amaestrando en la Música algunos niños, y jóvenes de aquellos, que se reconociese tener mejor metal de voz y mejor oído….”.

Órgano de la antigua colegiata,
1763. Desaprecido en 1936.
Así comienza el punto 41 de la escritura de las Pías Fundaciones realizada por el Cardenal Belluga en 1739, y en la que establece la ordenanza por la que se debe regir el Cabildo Colegial de Motril para la enseñanza,  "no sólo a los Acólitos Mayores y menores .... más también a todos aquellos que quisieran aprenderlo", de “canto llano” y  “canto de órgano” al servicio de la liturgia en la ya entonces Colegiata Insigne.

Belluga especificará quienes deben ser  los maestros de canto y la  cuantía de las retribuciones que deben recibir con cargo a sus fundaciones, así como el mecanismo por el que los más diestros en su aprendizaje pasaran a “enseñar, y amaestrar a otros, porque esta enseñanza de unos a otros quiere Su eminencia dure perpetuamente”.

Con esta disposición el purpurado motrileño vuelva a dejar constancia de su preocupación por la formación de sus paisanos, especialmente de aquellos que pudieran seguir la carrera eclesiástica, pero también de los  que pudieran entrar al servicio de la Colegial, ofreciéndoles la formación necesaria para ello.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Miga para la enseñanza y educación de niñas pobres

Una muestra más de la filantropía del purpurado motrileño para con su “patria”, es la Pía Fundación de una “Miga para la educación y enseñanza de Niñas pobres” de su ciudad natal.

Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, el término femenino “miga” hace referencia en Andalucía, a una escuela de niñas, que es efectivamente lo que creó Belluga en Motril para la instrucción de las niñas con menos recursos de la ciudad, en una nueva demostración de su preocupación por la educación de sus paisanos.

No son muchos los datos conocidos de esta fundación, aunque su existencia está demostrada documentalmente al menos hasta los primeros años del siglo XIX, cuando se produjo su traslado desde su ubicación en una casa donada por Belluga en la calle San Rafael a un nuevo edificio en la calle de la Carrera.